La fusión entre Iberia y Air Europa se ha convertido en el serial empresarial más relevante de los últimos dos años en España. Hoy, las negociaciones parecen rotas pero, ¿Es un adiós definitivo en la fusión entre ambas compañías?

Desde Wings to Claim hacemos un breve análisis de la negociación. Pero, no sin antes mencionar a terceras partes que tienen un papel esencial en la negociación, como lo son el Gobierno y la Comisión Europea, dos organismos determinantes para que el intento de fusión reviva o, por el contrario, se extinga para siempre.

Una negociación en vilo

La negociación entre Iberia y Air Europa comienza en noviembre de 2019, cuando la matriz de Iberia (IAG) anuncia que ha llegado a un acuerdo con la de Air Europa (Globalia) para comprar el 100% del accionariado de su aerolínea. A cambio, la también dueña de British Airways y Vueling pagaría cerca de 1.000 millones de euros.

El objetivo de la operación es crear un gran grupo español y convertir el aeropuerto de Madrid – Barajas en su gran ‘hub’, el eje europeo de los vuelos entre Europa y América Latina. A cambio de esos 1.000 millones para la compañía de la familia Hidalgo, IAG se quedaría con los más de 60 aviones de Air Europa, y sus más de 3.000 empleos.

Sin embargo, la operación se trunca cuando se desata la COVID-19 y las operaciones aéreas se cancelan a escala global. Es aquí, cuando los números, previsiones y estimaciones que las dos compañías sellaban en noviembre de 2019 dejan de tener sentido.

En 2020, IAG pierde más de 6.900 millones de euros teniendo incluso que sanear su balance con una ampliación de capital de más de 2.700 millones de euros. En diciembre de 2019, cada título de la compañía vale 7,2 euros. Actualmente, no llega a 1,5 euros.

En el caso de Air Europa, desemboca en un millonario rescate con fondos públicos. La aerolínea de Globalia pierde 427 millones durante el primer año de la pandemia, a pesar de obtener una inyección de liquidez de 475 millones de euros a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de empresas estratégicas de la SEPI.

Esta situación lleva a revisión el precio a pagar por Air Europa, que se reduce desde los 1.000 iniciales a 500 millones de euros.

Papel clave de la Comisión Europea y el Gobierno

La situación financiera de las empresas en estos dos últimos años ha hecho que la negociación se tambalease. No sólo por la COVID-19, sino también por la preocupación de la Comisión Europea en que la integración reduciría las opciones y la competencia para los usuarios. Varias compañías aéreas podrían decidir suspender sus servicios a destinos internacionales, con lo que las posibilidades de elección de los viajeros se limitan.

Mientras tanto, el Gobiernolanza un mensaje tranquilizador afirmando que analizará las distintas opciones que se abren en esta situación, con la intención de garantizar la continuidad de la actividad y las operaciones. No sólo porque estén en juego los casi 3.000 puestos de trabajo de Air Europa, sino también porque la compañía aérea ha sido una de las principales beneficiadas de las inyecciones de la SEPI por la pandemia.

Nos encontramos ante un momento complicado para el sector del transporte aéreo y el Gobierno debe velar, más que nunca, por el buen uso de los recursos públicos.

El Plan B

Lo cierto es que, dos años después de anunciarse su fusión, el tira y afloja entre Iberia y Air Europa continúa. Y todo apunta a que se demorará durante el año que viene.

La operación entre IAG y Globalia no parece haber llegado a su último capítulo pero, ¿Qué conllevaría ese Plan B? Quizás poner un precio diferente a las acciones de Air Europa, otras condiciones o, incluso, modificar criterios que satisfagan a las autoridades de Competencia de la UE…