Con una incidencia acumulada de 866,42 nuevos casos por cada 100.000 habitantes a 14 días, el Gobierno de Reino Unido anuncia que las mascarillas vuelven a ser obligatorias en interiores, aunque no en hostelería,  y que el país recupera la obligatoriedad del PCR negativo (ya no valdrá el de antígenos) el segundo día en todas las llegadas.

La gravedad de la nueva variante Ómicron -del que ya se han detectado varios casos en el país de viajeros procedentes del área del sur de África-, provoca que el país prohiba vuelos desde varios países africanos, iniciativa a la que también se ha sumado España y el resto de la Unión Europea.

Las mascarillas vuelven a los comercios, transportes públicos y otros lugares cerrados, aunque no en la hostelería, con una obligatoriedad que había dejado de estar vigente en el mes de julio.

Además, se vuelve a imponer el requerimiento de una prueba PCR para todos los pasajeros que entren en el país al final del segundo día tras su llegada y se tendrán que aislar hasta que tenga un resultado negativo. En caso de ser positivo guardarán una cuarentena de 10 días.

También deberá autoconfinarse cualquier persona que haya mantenido contacto estrecho con positivos por la nueva variante, haya sido vacunado o no, ya que la ómicron puede reducir la eficacia de las vacunas.

El primer ministro británico ha señalado que se trata de medidas temporales y preventivas con la esperanza de unas Navidades más favorable que el pasado año. Por ello, dichas restricciones volverán a ser revisadas en tres semanas, tiempo que debería permitir evaluar la efectividad de las vacunas frente a esta nueva variante.

En resumidas cuentas, vuelven los PCR del segundo día para todas las llegadas y se extremará el control para los casos de la nueva variante Ómicron mientras el país acelera la extensión de la tercera dosis de la vacuna.

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